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domingo, 28 de noviembre de 2021

Estar atento

Nuestro protagonista se levantó ese día de la cama con ganas de bajar a dar su paseo
-aunque sean quince minutos-pensó.
Era sábado, día reservado para su paseo por la naturaleza. ¡Que buen dia de invierno hace, Sol y fresquito!- se decía mientras trazaba mentalmente la ruta por donde caminaría.
Aprovecho para bajar unos restos de cartón que tenía acumulados en casa. Los metió en una gran bolsa de plástico y bajo impaciente, como si no pudiese perder más tiempo. 
Una vez en la calle, mientras estaba llegando al contenedor de cartón vio lo que parecía un "sin techo" con un par de mochilas buscando monedas en los parquímetros de la calle. Al no tener éxito probó a examinar un contenedor de ropa usada para ver si le servía algo.
Nuestro protagonista le alcanzó y llegó a ponerse a su lado caminado. Cuando paso cerca del indigente se sintió observado por él,  curioso de ver que hacía. A nuestro protagonista no le importó y se dispuso a  tirar el cartón pero se dejó la gran bolsa para tirarla más adelante en otro contenedor de plástico. El indigente seguía observando y ya andaba paralelo a nuestro amigo. Cuando nuestro protagonista tiro la bolsa en el siguiente contenedor el indigente empezó a hacer gestos de desaprobación y hablar en un idioma que nuestro amigo desconocía. Se dió cuenta enseguida que el hombre se lamentaba por haber tirado la bolsa de plástico.
-Habérmela pedido- le indico al pobre hombre pero este no hacía más que lamentarse sin poder hablar un palabra entendible.
Sin pensarlo mucho nuestro protagonista intento recuperar la bolsa del contenedor pero está habia  caído al fondo y era imposible recuperarla. El hombre, resignado, le hizo un gesto de que no se preocupase y se alejó.
¡Uf¡ Pobre hombre- pensó 
Hay veces que las situaciones a las que nos enfrentamos nos parecen divertidas o incómodas. Estas situaciones se pueden dar a diario y sin embargo no darnos cuenta. 
Hay que estar atentos, se recordó nuestro amigo, atento ¡Claro que sí!
Se guardó la incomodidad y sin reparo cogió unas monedas y alcanzó al indigente en un semáforo para dárselas
- Aceptas dinero?-le preguntó. El hombre estaba confundido pero cuando se dio cuenta del las intenciones del nuestro protagonista sonrió y empezó a asentir.-por favor coge estas monedas y comprate algo- le puso las monedas en la mano y se marchó. 
Se marchó con paso acelerado, no por haber perdido tiempo con el encuentro sino por no alargar la incomodidad que sentía.

Un poco más lejos, ya en pleno paseo, no se sentía mejor persona ni mejor ciudadano. Ni nada por el estilo . En absoluto. Simplemente se puso a pensar en todo lo que había pasado y quiso recordar cuando fue la última vez que estuvo atento
No lo recordaba....

domingo, 24 de marzo de 2013

BLUES FUGAZ

El coche está parado bajo la incesante lluvia. Su limpia-parabrisas golpea una y otra vez. Suena Blues en la radio. Baja la ventanilla para poder respirar y la melancolía escapa.
El invierno ha sido abundante en agua y ahora, con la primavera recién estrenada, parece no querer despedirse nunca.
La reciente humedad del habitáculo le cambia el pensamiento, como si se lo refrescase. Piensa que, tal vez, la lluvia no sea siempre sinónimo de tristeza. 
Súbitamente, su memoria quiere evocar los momentos donde la lluvia ha sido protagonista en su vida. El primer sitio donde viaja su mente es a un concierto de rock en un pequeño estadio de la ciudad. Después de sonar tan solo tres canciones un tremendo aguacero lo chafó todo, pero más tarde se convirtió en uno de los sábados mas románticos de su vida. Era muy joven... y muy salvaje. 
Todavía con una pícara sonrisa en la boca, recuerda, también de joven, aquella vez que corrió aquella carrera donde de repente empezó a llover a mares. El terreno estaba embarrado y sus zapatillas pesaban el doble. Atravesó la meta dolorido y lleno de calambres pero el clamor de la gente le hizo sentir como un héroe. ¡Que sensación!- piensa. Sin duda uno de los momentos mas gloriosos de su vida.
 Y ahora su memoria le lleva a un recuerdo todavía fresco, donde juega con su hijo a pisar charcos bajo el famoso "calabobos". Cada vez que alguno pronuncia la absurda palabra se ríen a carcajadas.
El fuerte chirrido, seco, del limpia-parabrisas le devuelve a la realidad. Se da cuenta que ha dejado de llover. Apaga la radio, quita la llave y sale del coche. 
En el cielo, las nubes grises se pelean con las blancas y entremedias,  algún claro deja entrever un poco el sol. Observa como el cese de la lluvia parece provocar en la gente un efecto parecido al final de una guerra, como en los  viejos documentales de la televisión.
Sopla un ligera brisa y cree escuchar en ella una conocida melodía ¡Parece Blues!, como escondido, secreto, codificado... sólo para él. 
Le hace gracia, pero le falta algo para disfrutarlo.
Ya echa de menos a la lluvia.

domingo, 3 de febrero de 2013

LA PARADA



“…De por qué te estoy queriendo no me pidas la razón. Pues yo mismo no me entiendo con mi propio corazón. Al llegar la madrugada, mi canción desesperada. Te dará la explicación…” Así cantaba Nino Bravo dentro del coche de sus padres, y efectivamente, llegaba la madrugada.

El muchacho hacia un par de meses que había cumplido los 14 años, y el cóctel de Nino Bravo con el ruido del coche le resultaba tedioso. Mientras, miraba por la ventana, observaba como el tímido sol del horizonte empezaba a lanzar claridades al paisaje. Sus padres, que hace un momento habían estado tarareando como energúmenos la canción de Nino, hablaron algo de hacer una parada.

Conocía de sobra la mecánica de la parada y, mínimo, permanecerían parados alrededor de una hora y media –Vaya pesadez- pensó. Era la típica cafetería de carretera, grande y acristalada, con puertas anchas, la máquina ruidosa del cochecito para los niños en la entrada y un fuerte olor a café irrumpiendo en las fosas nasales al pasar dentro.

En lo primero que se percató el chico fue en la presencia de un hombre mayor con barba que gesticulaba continuamente. Mientras se sentaron en los taburetes de la barra, siguió observando al hombre, no tardó en darse cuenta que estaba totalmente beodo. Le resultó cómico, porque de repente se paró en la zona de venta de revistas y se había puesto a hablar solo mientras que con un dedo de su mano derecha dibujaba una especie de círculo en el aire. Era tan gracioso que le entró una risa prohibida, inusual en él a esas horas de la mañana.

- No hagáis caso, ¿Qué queréis tomar?

El adolescente se giró, y una mujer de mediana edad con unos pechos enormes les estaba esperando al otro lado de la barra. Advirtió que su acento ya era distinto al de su ciudad. Mientras su padre le explicaba tan tranquilo lo que iban a tomar, a él le latía el corazón como si se le fuese a salir. Se fijó mas detenidamente en su delantera, podía apreciar el contorno de sus pezones – ¡Son como galletas! – pensó mientras se le hinchaba la entrepierna.

Una vez desayunados, su madre fue por segunda vez al baño, como de costumbre. Su padre le indicó que le esperaban fuera. El chaval quiso echar una última mirada a la mujer, pero otro camarero feo y gordo le estaba tapando. Una vez que estaban en la salida, antes de pagar en la caja, su padre le señaló una pequeña navaja de llavero bastante bonita que había en una vitrina. Al chico le pareció raro porque nunca le solían comprar nada, pero aceptó el regalo de su padre encantado.

Afuera hacia fresco, por lo que se agradecían los rayos de sol, que ya estaba colocado más arriba. Su padre le agarró por la cintura mientras paseaban lentamente hacia el coche. Sus pisadas crujían en el suelo pedregoso. Él no dejaba de abrir y cerrar su navaja.

-¿Sabes hijo?, lo que más me gusta de los viajes son las paradas. Seguro que esta navajilla te traerá buenos recuerdos- dijo el padre sin mirarle, pues estaba atento a que saliese su mujer.

El chico miró a su padre y esbozo una gran sonrisa. Fue entonces cuando su padre también le miro, le soltó la mano de la cintura y le revolvió el pelo.

sábado, 5 de enero de 2013

CAMBIO DE PAPELES

Decidieron esa noche cambiar los papeles. El hijo contaría un cuento a su padre.
Así pues, el pequeño comenzó el relato basándose en su serie de dibujos animados preferida. Mientras, el padre le cogía de la mano y escuchaba con atención.
Según iba desarrollándose la loca historia salida de una mente de cuatro años, el progenitor decidió jugar a hacerse el dormido, roncando con suavidad para hacerlo lo mas creíble posible. Le hacia gracia pensar cuál sería su reacción.
De repente, el niño paró de hablar y se acercó al rostro de su padre propinandole un hermoso y corto beso. El padre siguió haciéndose el dormido asombrado por el espontáneo gesto, mientras, el pequeño le deseo buenas noches con un leve susurro y apagó el solo la luz de la mesilla.
Ahora, en aquella oscuridad, una lágrima caía por la mejilla de un curtido rostro que todavía sentía la humedad de aquel esponjoso beso.

jueves, 6 de diciembre de 2012

SUEÑO QUE SOY

Huelo todo, pero nada peligroso. Lamo a mis dos lobeznos y les escondo. Vuelvo a oler, una rama cruje y corro a ver que es. En el trote me siento ligero, como volátil. La agilidad está toda en mi, en cada pelo de mi cuerpo. Mis zarpas se hunden en la hojarasca y me siento uno con el entorno que me rodea.
Aminoro la marcha... y aprovecho un roquedo para hacer menos ruido. El fluir del río se oye a lo lejos y una lavandera canta con brío en la fría mañana. Parado ya observo de donde proviene el ruido: son dos ardillas recolectando los últimos frutos del otoño.
Mi instinto me dice que lo intente, pero mi boca no saliva porque he comido hace poco. Mejor me voy, empiezo a estar preocupado por mis cachorros y mi compañera.
Vuelvo a oler : musgo, lavanda y romero. Que sensación tan maravillosa. Soy feliz

lunes, 12 de noviembre de 2012

HACE UNA CRISIS QUE NO LE VEO



Se escuchaban los acordes sueltos, pero el devenir de los trenes impedía disfrutarlo bien. Era cuando entraba en el largo túnel cuando apreciaba de verdad la belleza auditiva de ese violín. Siempre hacia ese transbordo porque disfrutaba con esa música

Cierto día, pudo reconocer una melodía. Se trataba de un clásico que no escuchaba desde pequeño, la última vez que lo oyó fue a su padre antes de lo de la separación.

Nunca se había fijado en el intérprete: barba desarreglada, sombrero ocre y ese rostro, esos ojos… no, no podía ser. Acelero el paso.

Mañana mismo le llamo, pensó.




LA CONCE



El vagón estaba en calma y la enorme tripa de Rosa se había puesta muy dura. Dolía y de repente se sintió mojada. Avergonzada pidió ayuda, alguien en el vagón dio la alarma.

-¡Si vengo de una… prueba de Monitor... Ah!- exclamaba entre contracciones.

El tren se detuvo en la estación. Los sanitarios ya estaban esperando, el parto fue ahí mismo, todo muy rápido.¡ Una niña!

Rosa pensó, ya despreocupada, que seria una buena anécdota para contar. Mientras la sacaban en camilla se fijo en el nombre de aquella  estación, sonrió, estaba en Barrio de la Concepción.


Presentado al CONCURSO DE MICRORRELATOS ENTRELÍNEAS

domingo, 11 de noviembre de 2012

GATO PANZA ARRIBA





No hacia ni dos minutos que había abandonado aquel apartamento y ya sentía nauseas. Eso le daba igual, lo que si le preocupaba era haberse convertido en un chivato.

Robert Danter padecía tisis y eso, aparte de provocarle una tos continua, lógicamente le consumía. Así, Robert, entre toses y tropiezos, termino de bajar las escaleras del viejo edificio para salir apresurado a la calle. Un olor a alcantarilla le inundo las napias y volvió a toser gravemente, a pesar de ello se encendió un cigarrillo. Lo necesitaba.

Tomó el primer tranvía que vio y huyó de aquella parte de la ciudad. Empezó a recobrar el aliento, el sudor hacia resbalar sus finas gafas. Robert recordaba el asesinato que había presenciado: Aquel desgraciado en el suelo, atado de pies y manos, tenía la osadía de defenderse con patadas y mordiscos como gato panza arriba. Su testimonio provocó el tiro de gracia.

Volvió a tener nauseas. Volvió a toser.




Presentado al  Certamen de Microrrelatos ArtGerust. La Novela Negra.

Ha sido Finalista

sábado, 10 de noviembre de 2012

LA BODA SECRETA



-¿Ya estas aquí?, ¿estas lista?-

Ella no hablo, alzo su mirada perdida y asintió levemente. El muchacho, nervioso, siguió hablando. Los dos jóvenes salieron apresurados de aquella farola que delataba su presencia. Su objetivo era andar hasta la playa, a unos metros de allí, en la oscuridad de la noche. La noche era sosegada y el mar les recibió con una orquesta de suaves olas. El monje sonrió tímidamente al ver a la pareja, tenía las ropas roídas y viejas.


-¿Esta será mi boda?- pensó la chica

-¿Con un pescador?, ¡Ni lo sueñes!-recordaba las palabras de su madre-¿quieres estar toda la vida limpiando pescado?-

Suspiro al recordar la injusta discusión. El joven harto de su ausencia y con el corazón desbocado por toda aquella locura le susurro:

-Oye, mira…….. si tu no…

-NO-interrumpió ella, acariciándole sus mejillas – Yo…. te amo.

El muchacho rompió a llorar, la boda secreta comenzó.


Epicteto

  "Establece ya para ti mismo un carácter y un estilo de vida, y síguete a ellos, tanto frente a ti mismo como en relación con los demá...